Muchos niños con autismo sufren falta de sueño o tienen un sueño irregular. Esto hace que sus padres estén normalmente agotados, física y emocionalmente. Los problemas de sueño afectan a un 70% de los niños con TEA mientras que la cifra es del 20% en el caso de los niños neurotípicos.

Los niños con autismo sindrómico genético presentan alteraciones especialmente graves. Por ejemplo algunos niños con mutaciones CHD8 pueden estar más de 24 horas sin dormir, días enteros. Estos niños tienen una enorme variedad de características, incluyendo diferente grados de discapacidad intelectual, problemas de lenguaje o ataques epilépticos. Pero todos tienen una cosa en común: problemas de sueño.
Un problema es que los padres con trastornos graves y complejos a veces no comentan las alteraciones del sueño de sus hijos porque los ven como el menor de sus problemas pero el efecto de la carencia de sueño es peor de lo que pensamos. La incapacidad para quedarse dormido o para seguir durmiendo, lo que llamamos insomnio, puede tener consecuencias en el largo plazo: problemas de comportamiento, dificultades de adaptación y fallos en la función cognitiva. Dormir un número suficiente de horas es necesario para consolidar las memorias, para tener un correcto proceso de aprendizaje y para el crecimiento y desarrollo cognitivos. El insomnio puede agravar los problemas de comunicación, interacción social, las alteraciones de conducta y la ansiedad. Los trastornos del sueño también pueden empeorar los ataques epilépticos.
Algunos niños empiezan a llamar o a levantarse tan pronto como los llevas a la cama. En muchos casos lo que quieren es tenerte a su alrededor. Una posibilidad es que algunos niños empiezan a desarrollar a los nueve meses una ansiedad por separación y quieren seguir a tu lado. En otros casos es que les estás acostando demasiado pronto y no tiene sueño, también puede que haya habido cambios recientes en su vida o en la vuestra y los problemas de sueño sean una señal de que tiene estrés o ansiedad. Si piensas que no tiene sueño, retrasa la hora de ir a la cama durante media hora y si ya se duerme y el hábito se va estableciendo, vete adelantando cinco minutos cada día hasta que coincida con la que te interesa.
¿Qué hacer si te llama?
Lo primero es comprobar que no necesita nada o que no hay ningún problema, pero si no pasa nada hay varias cosas que abordar. A continuación el punto clave es establecer una rutina de irse a la cama.
- Si tiene cierta ansiedad puede ser conveniente pasar algo más de tiempo con él antes de ir a dormir.
- Repite en ese tiempo alguna actividad que sea relajante (baño, leerle un cuento, lo que funcione).
- Evita en el rato antes de irse a dormir el juego intenso, con chillidos, movimientos bruscos, cualquier cosa que le excite mucho.
- Evita también el hacer cosas con pantallas (tele, Tablet, ordenador, etc.)
- Comprueba que ha hecho todo lo que puede querer hacer después (lavarse los dientes, beber agua, ir al baño…)
- Si le hace sentirse mejor, enciende la luz nocturna.
- Dale instrucciones claras, que es la hora de descansar tranquilo en la cama, la hora de dormir. Dile que no quieres que te llame y despídete con cariño.
- Si te llama, no respondas. No es fácil hacerse el duro, pero tienes que mantenerte firme, no responder y no ir. Nada de más agua, ni otro cuento, ni otro besito, ni que el edredón está descolocado. No
- Tomado del Blog de José Ramón